lunes, 19 de noviembre de 2007

Tejo


Este invierno fue hostil.
Mi relación con Ella (Barcelona) lo era. Apenas nos hablábamos sino para discutir, para quejarnos, para recriminarnos, para echarnos cosas en cara. Nos dimos la espalda y encerrada en mi casa me dediqué a tejer. Tejí una manta interminable igual que Tita en Como agua para chocolate de Laura Esquivel, y ella (la manta) era la única que parecía recibir mis tensiones. Cada punto de lana unos dos segundos, y cada dos segundos un pensamiento. Y pensando y pensando la manta creció y creció.
Hoy día me abriga cada noche, y para mí no hay mejor retrato de mi invierno junto a Ella.

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