lunes, 17 de diciembre de 2007

A los muy calamaristas


Os presento mi nuevo disco de cabecera, descubierto por mí recientemente (gracias Jose) a pesar de que ya tiene unos añitos.
Ningún tema tiene desperdicio y la versión de My way, una joya.
Para puristas de Andrés.
A Javi y a Txoko creo que les va a encantar.

martes, 11 de diciembre de 2007

Mariana Bernardo


Las rubias no sólo no son tontas, sino que son capaces de hacer semejantes delicias.
Dudando si hacernos estremecer de dolor o sonreír de resignación, se encuentra mi gran amiga y artista Mariana Barnardo, una frágil pero fuerte muchachita de Gijón.
Esta obra llamada "Llendes" es una de las piezas seleccionadas en el VIII Certamen de Artes Plásticas Pepe Espaliú, del Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ).
Sigue así rubia, sigue así.

martes, 4 de diciembre de 2007

Salamanca


“(...) cuanto más se perdía en barrios desconocidos de ciudades lejanas, más entendía las otras ciudades que había atravesado para llegar hasta allí, y recorría las etapas de sus viajes, y aprendía a conocer el puerto del cual había zarpado, y los sitios familiares de su juventud, y los alrededores de su casa (...)”
Las ciudades invisibles. Italo Calvino



Salamanca es del color de su piedra. Salamanca son dos, una joven y otra vieja y viven la una dentro de la otra y se cuidan y se complementan. La joven se despierta por la tarde con la luna y se acuesta cuando llega el sol, en ese momento, se levanta la vieja. Por eso su relación es perfecta, porque a penas se ven o se tocan.
Salamanca son ellos y soy yo.

Fátima Menchén


Estas navidades quiero a todo el mundo visitando la expo de esta niña tan bonica.
Mucha suerte Fatipo, ojala puediera ir yo, pero ya sabes que me pilla un pelín lejos.
Millones de besos de esos que hasen ruido.

martes, 27 de noviembre de 2007

Taller de artista





Esta semana tengo las tardes ocupadas con Rogelio López Cuenca en el Patio Herreriano.

Es la primera vez que participo en un taller de artista. Comenzó ayer y durará hasta el viernes. Se trata de crear entre todo el grupo un proyecto de intervención en el espacio público para la ciudad de Valladolid.Suena bien, ¿verdad?

Proximamente contaré lo que va surgiendo de esta singular experiencia.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Eramos tres: Jose, Mar y Andrés

La otra noche, como tantas noches, me dirigía al Bariloche a tomar la última. Decidí pasar primero por la calle del Café Teatro, y mirar a ver si estaba Jose. Efectivamente, allí estaba, así que reconfiguré mis planes y entré a hablar un rato con él.
Hasta ahí todo bastante normal.
Pero cuál fue nuestra sorpresa cuando se cuela en el bar un amigo común, nuestro viejo amigo Andrés. Estaba requeteargentino, tanto que a veces no le entendiamos.
Yo me pedí la segunda Mahou. Jose se pegó un patxaran. Andrés se bebió un gin tonic.
Tenía brillo en los ojos, y esa vez no era a causa de la yerba. Transmitía alegría, positividad. Menuda sorpresa. Jose y yo incluso lo comentamos. “Que cambiado está, ¿verdad?”. Hasta él lo reconocía. “Una parte de mí no cambió, y a la vez, ya no soy el viejo Andrés, que no dormía jamás”.
Nos confesó que estaba enamorado, aunque nosotros ya lo sospechabamos.
Nos contó que extrañaba a sus amigos y nosotros le perdonamos algunas rimas.
Descubrimos que de su boca un tequiero no suena cursi y que cada pensamiento nuestro es suyo, que la importancia del agua es vital y que tomamos para olvidar.
Cantamos. Cantamos mucho y fumamos más.
Yo me quería ir, pero estos dos se pusieron pesados. Jose sacó otra birra y Andrés toda su excentricidad. Entonces pasó. En ese momento sí que vimos de nuevo al viejo. Y nos volvió a conquistar, como siempre, a su manera.
Deseé más días como estos, en los que no hay mucho que ver, pero sí mucho que escuchar.
Allí les dejé a los dos, cantando. Y tras esta noche sospechosamente light, volví a casa jodida de frío, pero contenta de haberme reencontrado contigo.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Tejo


Este invierno fue hostil.
Mi relación con Ella (Barcelona) lo era. Apenas nos hablábamos sino para discutir, para quejarnos, para recriminarnos, para echarnos cosas en cara. Nos dimos la espalda y encerrada en mi casa me dediqué a tejer. Tejí una manta interminable igual que Tita en Como agua para chocolate de Laura Esquivel, y ella (la manta) era la única que parecía recibir mis tensiones. Cada punto de lana unos dos segundos, y cada dos segundos un pensamiento. Y pensando y pensando la manta creció y creció.
Hoy día me abriga cada noche, y para mí no hay mejor retrato de mi invierno junto a Ella.

martes, 13 de noviembre de 2007

25 Cuadraditos




" El tiempo que va pasando, como la vida no vuelve más
el tiempo me va matando, y tu cariño será, será...
el tiempo me va matando y tu cariño será , será."




Hoy le deseo toda la felicidad a una de las personas más importantes de mi vida.
Bueno, más bien, se la devuelvo.
Mil gracias siempre.
Te quiero mucho Javi.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Recosidos




"Pero así como un paso lleva inevitablemente a otro, un pensamiento sigue al anterior, y en el caso de que engendre más que uno (digamos dos o tres, equivalentes en todas sus consecuencias), será necesario no sólo seguir al primero hasta su conclusión, sino volver atrás, a la posición inicial para seguir el hilo del segundo hasta su conclusión, y así sucesivamente. De este modo, si intentamos formar una imagen de este proceso en nuestras mentes, comienza a dibujarse una red de caminos (...). Lo que en realidad hacemos cuando caminamos por la ciudad es pensar de tal modo que nuestros pensamientos dibujan un trayecto compuesto ni más ni menos que de los pasos que hemos seguido."
Paul Auster. "la invención de la soledad"
Cada día llego a casa y escribo escrupulosamente los movimientos que he realizado: Si he ido a por el pan, si he ido a tal cajero a sacar dinero, o todos los bares que he visitado una noche, apuntando exactamente las calles por las que he ido y venido. Y sólo con abrir el libro por cualquier página y leer una fecha una serie de calles y lugares, soy capaz de recordar desde la ropa que llevaba, hasta lo que iba imaginando mientras caminaba; e incluso puedo volver a sentir la nostalgia o la euforia o la tristeza o la impaciencia de ese día. Tanta es la importancia que adquieren mis recorridos en mi memoria
Para afianzar todas las sensaciones, vuelvo a recorrerlos dibujando, ya en la soledad del estudio. Trazo sobre el plano de la ciudad la línea que mis pasos, mi mirada, mi físico y mi psíquico han seguido como camino. Al independizar los dibujos del mapa surge de repente un nuevo mapa. Pero esta vez un mapa mental y personal de una ciudad que sólo existió para mí en un momento y en un lugar concretos. En ocasiones los dibujos parecen cosas y en esas ocasiones es cuando recurro a la casualidad y la inventiva para intentar averiguar porque aquel día que tanto deseaba que terminara, ha resultado ser una serpiente que saca la lengua de manera ofensiva.
Y, por último, para asegurarme de que no se van jamás, los recoso con sumo cuidado en el papel. De esa manera doy el paseo hasta tres veces.

jueves, 8 de noviembre de 2007

San Isidro, 22

Vengo de dar el mejor paseo en bici de mi vida.
Tenía que hacerme el dni a las 12 y cuarto. Elegí la oficina de policía de las Delicias. Casi todo el mundo elige la otra, pero a mi me encanta ese barrio. Cuando he salido de la comisaría tenía de todo menos ganas de volver a casa, así que he cogido la calle y me la he guardado en la cesta de la bici y he dejado que ella me dijera por donde torcer.
Sin despegar el culo del sillín de Chicle (así se llama mi bici, una reliquia que llevaba mi abuela Carmen por el pueblo) he recorrido plazas con columpios y calles con camiones en doble fila. Me he acordado de cuando mi amigo Juancho me contó que él de pequeño cogía la bici y se iba a recorrer los barrios así, sin más.
No se si he sido yo, la bici o el sol de invierno que me ha recordado a mi infancia, pero he acabado en mi barrio, en mi antiguo barrio.
He pasado por la plaza Semprun. Me he acordado de Irene. Del primer año de facultad en Salamanca, de su twingo azul. De la autoescuela donde se sacó el carnet, justo debajo de su casa. Del día que hicimos la comunión y del día que nos reencontramos en la residencia. Ahí estaba sentada en el comedor. “yo soy de Valladolid” “¡Yo también!”.
He pasado por la iglesia de la Milagrosa. Por la puerta por la que se entraba misa y por la puerta lateral, por donde entrabamos a catequesis. Me he visto subida a los bancos de la entrada, jugando a ver quién saltaba más lejos. Y a mi madre los viernes por la tarde yendome a buscar con el bocata de queso con membrillo.
He pasado por las plazas gemelas que hay detrás de lo que era mi casa. Hubo un verano que siempre estaba en una de ellas con Oscar.
He pasado por la puerta de la que era mi peluquería, mi videoclub, mi papelería que ahora es otra peluquería, mi guardería, la tienda de telas donde mi madre daba un curso de corte y confección, la tienda de congelados donde compraba la nata para las fresas, la carnicería, la pastelería donde compraba mi padre todos los domingos un ocho blanco para mi y un triangulo de cabello de ángel para mi hermana…
He visto el patio de detrás de mi casa, que ahora mas que un patio parece una selva. Allí descansan en paz las tortugas de mi hermana y willy, mi pajarita preciosa.
Mi portal, el 22, como no podía ser de otra manera…
El kiosco de abajo abandonado y roto.
Ya no está la panadería de Juan y Nemesio. Ahora hay un bloque de pisos nuevo y una tienda de ropa de niños.
Casi una hora subida en la bici con un pellizco en el estómago. Pero el lugar que me ha agarrado por dentro bien quietecita para que no moviera ni un pelo, ha sido la entrada del tunel. Apoyada en la valla verde, viendo la gente subir y bajar por la cuesta, he sido consciente de lo que significa revivir un momento. Proust dice que el pasado está escondido en un objeto material. Paul Auster, comenta al respecto que vagar por el mundo, por lo tanto es como vagar dentro de nosotros mismos.
Por eso esta mañana se puede decir que he estado paseando por mis entrañas.
Porque además de quedar grabados esos lugares en mi memoria, yo he quedado grabada de alguna manera en todos ellos.
Es decir, que con sólo volver a pasar por un lugar en el que he estado antes, por el que he pasado cientos de veces, mi memoria saca del archivo esas situaciones anteriores que viví allí, y en ese momento, estoy viviendo varias situaciones al mismo tiempo: muchas pasadas y una presente. Sin embargo la presente no existiría sin las otras, porque se convierte en el recuerdo de todo la anterior. Así, mientras camino, voy entrelazando el tiempo que pasó con el de ahora, manteniendo latente todo lo vivido.
Así que allí estaba yo, apoyada en la valla, viendo a Daniel Piñán llegando por la calle La Salud, a Fer cruzando la calle justo por la esquina de Cámara, la bici del Cifu pasandome por al lado, a mi hermana corriendo y a mi madre detrás de ella para cogerle la mano… Y todo ello años después de que sucediera, pero tan real como la primera vez.

Cuando he vuelto a pedalear para irme de allí, se me han caído un par. Pero sólo un par, de verdad.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Planeando más

Planeando fue el proyecto que ocupó casi totalmente mi primer año de doctorado, y cuyo resultado final fueron ocho piezas de 30 por 30 cm (cuadradas, como cuadrado era el plano de la ciudad que representa).
La ciudad de Mar necesitaba tener un plano diferente, así que no pudo ser de otra manera: lo rompí, lo pinte, lo rayé y lo transforme de nuevo en esa caótica, a la par que ordenada, cuadricula que es para mí la ciudad de Barcelona.

Planeando






amarillo, rojo y verde, rojo, blanco.
técnica mixta y pintura sobre madera.
30 x 30 cm
Planeo que llego a una ciudad muy grande,
y una vez allí, desdibujo su plano
invento para él una leyenda de colores
y leyendo entre líneas de mentro,
espero a que llegue el siguiente
y sigo saltando de un cuadrado a otro
cuadrados de madera, papel y pintura que se ordenan en el suelo.
Si los miro desde arriba veo el plano de MI ciuadad
y la recorro de nuevo.

volver

Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida...
Tengo miedo de las noches
que pobladas de recuerdos
encadenan mi soñar...
Pero el viajero que huye
tarde o temprano detiene su andar...
Y aunque el olvido, que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusion,
guardo escondida una esperanza humilde
que es toda la fortuna de mi corazón.

Todo comenzó con una decisión: tengo que largarme a otro lugar.

Aquella ciudad ocre fue antes que ninguna otra. Me enamoré sin remedio. Juntas dábamos interminables paseos. Y nos reíamos, y hablábamos solas, y nos emborrachábamos (bastante). Acabamos mal. Tanto andar, tanto andar, acabe desgastada. Yo, porque ella siguió imperturbable.
Llegué a creer que no habría otra, pero despechada tiré una moneda al aire y allí donde cayó, allí fui a parar. La segunda ciudad también consiguió conquistarme, pero no hizo que olvidara.
Y la tercera… una agonía. No veía la hora de salir de ella y volver.

Pero volver a aquella que está antes incluso que la primera, a la que llevo tatuada en la retina y en el alma. Con Ella me (re)encuentro y desde aquí, una vez más, vuelve a comenzar la historia.